Terabithia Press / Madrid

Más de 26 años después de su nacimiento, Ambienta —la publicación de referencia del Ministerio para la Transición Ecológica— reaparece con una imagen completamente renovada. Tipografía elegante, mayor carga visual y estructura más accesible se unen al rigor y profundidad que la han convertido en una joya editorial en materia ambiental.

En tiempos de transformación acelerada, también las publicaciones especializadas evolucionan. Se trata de un restyling profundo, que moderniza su apariencia sin renunciar a la calidad de sus textos ni a la visión de largo recorrido que ha marcado su trayectoria desde 1998.

Ambienta ha logrado consolidarse como una publicación de pensamiento ecológico, con vocación pedagógica pero también técnica, orientada tanto al público especializado como a quienes buscan comprender el papel de la sostenibilidad en nuestras sociedades. Su nuevo formato —más limpio, visual y atractivo— incluye una cuidada selección fotográfica, nuevos recursos gráficos y una jerarquización de contenidos que favorece la lectura tanto en papel como en formato digital.

El rediseño ha sido cuidadosamente dirigido desde la Subdirección General del Gabinete Técnico de la Subsecretaría del MITECO. En este nuevo impulso editorial destaca el equipo de dirección y coordinación de contenidos: Charo Barroso como directora de la revista, junto a Héctor del Barrio como jefe de servicio del gabinete técnico. Ambos firman además artículos en este número, reflejando su implicación directa en la nueva etapa.

Enfoques inspiradores y revolucionarios

El número 143 de Ambienta es una verdadera declaración de intenciones. Coincidiendo con el relanzamiento de su imagen, la revista dedica este ejemplar íntegro a explorar los vínculos entre cultura y sostenibilidad, una relación tan necesaria como a menudo olvidada. A través de casi 160 páginas, se reúnen voces expertas, proyectos pioneros y enfoques inspiradores que muestran cómo el patrimonio cultural, el arte y las políticas culturales pueden ser aliados esenciales en la transición ecológica.

El número se abre con una entrevista a Miguel González Suela, subsecretario para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, que ofrece una visión institucional sobre la conexión entre cultura y sostenibilidad. A lo largo del texto, defiende la cultura como vehículo de transformación social y espacio privilegiado para generar conciencia ambiental desde la emoción y el conocimiento.

Uno de los bloques más sólidos del número se centra en el patrimonio cultural y su papel frente al cambio global. Textos como el de Elías López-Romero González de la Aleja (CSIC) y el de Pilar Rubiales (Libro Verde para la gestión sostenible del patrimonio) reivindican una mirada ecosistémica del patrimonio, más allá de su valor estético o histórico. También se incluyen experiencias de transformación sostenible en instituciones culturales, como la Fundación Ciudad de la Energía (CIUDEN), con artículos de Conchi Fernández Díez y Yasodhara López García.

Destaca el artículo de la arquitecta Marlén López, quien reflexiona sobre ciudades que aprendan de los árboles y edificios que se comporten como organismos vivos. Desde su laboratorio biomimético en Ladines (Asturias), propone una mirada transformadora hacia el urbanismo regenerativo y la sostenibilidad aplicada a la arquitectura.

El bloque dedicado a la escena cultural se abre con Nuria Gallego Salvador, de la Fundación del Teatro Real, que explica cómo la sostenibilidad se integra en la programación, producción y accesibilidad del mayor coliseo lírico español. Le sigue una crónica sobre la Bienal Climática, escrita por Héctor del Barrio (MITECO), que analiza cómo el arte contemporáneo puede abordar la emergencia climática.

También se abordan formas de exponer sin agotar los recursos (por Sofía Rodríguez Bernis, del Museo Nacional de Artes Decorativas) y el impacto de las políticas culturales en la música en vivo (por Paula Ráez Fernández, de Gabeiras & Asociados).

Uno de los artículos más vibrantes lo firma el periodista Rafa Ruiz, coordinador de El Asombrario, que reivindica el papel de los artivistas como motor de cambio en la defensa del medioambiente. Su texto combina sensibilidad estética con una mirada crítica sobre el papel del arte en tiempos de emergencia.

En paralelo, se presentan iniciativas como el Protocolo de valoración del impacto de energías renovables en bienes culturales, elaborado por el Ministerio de Cultura, y se analiza el impulso desde el Estado a una edición ecológica más sostenible. En este apartado se incluyen textos de Ester Martín Santamaría (MITECO), Isabel Barrio Martín (Presidencia del Gobierno) y un manifiesto desde la editorial Errata Naturae, titulado La edición post-petróleo.

Cierra el número una preciosa reflexión sobre la música como lenguaje reparador. Esther Viñuela y Amalia Araújo, desde la Escuela Superior de Música Reina Sofía, relatan cómo proyectos europeos combinan interpretación musical y restauración ambiental. Un broche delicado y poderoso que resume el espíritu de este número: unir arte, naturaleza y comunidad.

UNA REVISTA NECESARIA, DE CALIDAD, QUE PIENSA A LARGO PLAZO

Lejos de limitarse a enumerar buenas prácticas, el número 143 de Ambienta construye una visión caleidoscópica de la cultura como pilar esencial de la sostenibilidad. Lo hace con voces plurales, enfoques rigurosos y sensibilidad estética. En su conjunto, esta edición actúa como un manifiesto editorial y como una invitación a pensar el futuro desde la belleza, la memoria y la creatividad colectiva.

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