• Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la primera causa de muerte en Europa y también en España, donde solo el cáncer las supera desde 2023. Pese a los avances médicos, aún representan uno de cada cinco fallecimientos prematuros y suponen un enorme lastre económico para los sistemas de salud.

Terabithia Press / Madrid

El nuevo Plan Europeo de Salud Cardiovascular se presenta como una oportunidad histórica para dar un giro al modelo sanitario. No se trata únicamente de reducir estadísticas, sino de replantear cómo se detectan los riesgos, cómo se interviene antes de que lo irreversible ocurra y cómo se usan los datos para anticiparse. El planteamiento pasa por identificar a las personas en riesgo antes de que desarrollen la enfermedad, reforzar la coordinación entre atención primaria, hospitales y servicios sociales, y poner el foco en quienes sufren mayores desigualdades, ya sean territoriales, socioeconómicas o de género. La digitalización juega un papel clave, con la integración de datos de calidad en historias clínicas que no solo se recojan, sino que se transformen en conocimiento útil para mejorar la prevención, la adherencia a los tratamientos y el autocuidado.

El desafío es enorme porque las barreras no son pocas. Persisten desigualdades que condicionan el acceso a los servicios, los datos sanitarios siguen fragmentados y con escasa interoperabilidad, la atención primaria carece de recursos suficientes para diagnosticar de manera temprana y la cultura sanitaria continúa orientada más a reaccionar que a prevenir. Para cambiar esta dinámica se necesitan inversiones sostenidas, voluntad política y un marco normativo que acompañe la innovación.

El sector farmacéutico ha lanzado propuestas concretas para que el plan no se quede en papel mojado: fijar metas ambiciosas, apoyar ensayos clínicos y mecanismos regulatorios más ágiles, incentivar herramientas digitales y soluciones de monitorización. Sin embargo, el éxito dependerá de que todos los actores se comprometan: administraciones públicas, profesionales de la salud, industria y sociedad civil. En España ya existen diagnósticos claros, como el informe “Hacia una mejor salud cardiovascular”, que coincide con los ejes europeos en prevención, equidad y mejor uso de los datos.

La cuestión, ahora, no es tanto identificar los problemas como darles respuesta con recursos y voluntad real. La transformación de la sanidad está en juego: menos muertes prematuras, menos sufrimiento evitable y un sistema más justo y eficiente. El plan europeo marca el camino, pero depende de nosotros recorrerlo. Y quizá ahí esté la pregunta de fondo: si sabiendo lo que hay que hacer tendremos la lucidez y la valentía de hacerlo antes de que el corazón de Europa siga fallando.

MAS INFO:

EU Cardiovascular Health Plan: Call for Evidence — Comisión Europea: https://ec.europa.eu/newsroom/sante/items/895556/en European Commission

Cardiovascular Health Plan — iniciativa, detalle de la consulta pública de la UE: https://ec.europa.eu/info/law/better-regulation/have-your-say/initiatives/14755-EU-cardiovascular-health-plan_en European Commission

“A European Cardiovascular Health Plan: The Roadmap” (publicación de EACH): https://www.cardiovascular-alliance.eu/launch-of-a-european-cardiovascular-health-plan-the-roadmap/ EACH

PDF del “Roadmap” directamente: https://www.cardiovascular-alliance.eu/wp-content/uploads/2025/04/EACH-A-EUROPEAN-CARDIOVASCULAR-HEALTH-PLAN-THE-ROADMAP_FINAL_WEB.pdf EACH

EU call for evidence — portal de salud pública de la UE: https://health.ec.europa.eu/consultations/eu-cardiovascular-health-plan-call-evidence_en