Un gigantesco sistema hidrotermal, bautizado como Kunlun, sorprende a la comunidad científica por sus emisiones de hidrógeno y su biodiversidad

  • En lo más profundo del Pacífico, la ciencia ha encontrado un espejo de otros mundos. Allí, en la oscuridad eterna, un sistema hidrotermal descomunal exhala hidrógeno y sostiene criaturas que viven sin luz. El hallazgo, bautizado Kunlun, no sólo evoca los albores de la vida en la Tierra, sino que ilumina la posibilidad de que océanos ocultos en lunas lejanas también alberguen su propio pulso vital.

Almudena F. Sanandrés / Terabithia Press

Un hallazgo en las profundidades del Pacífico podría reescribir lo que sabemos sobre los orígenes de la vida en la Tierra. Un equipo de científicos chinos ha explorado una región oceánica al noreste de Papúa Nueva Guinea y ha identificado un sistema hidrotermal desconocido hasta ahora, que han bautizado con el nombre de Kunlun.

El descubrimiento ha sorprendido por sus dimensiones y características. El sistema está formado por unos 20 cráteres, algunos de tamaño colosal: el mayor alcanza los 1.800 metros de ancho y 130 metros de profundidad. En total, se extiende por una superficie de 11 kilómetros cuadrados, una escala muy superior a la de otros sistemas hidrotermales conocidos.

Lo más llamativo no es sólo la geología, sino la química. De las grietas y chimeneas del Kunlun emergen flujos de hidrógeno en cantidades masivas, una fuente de energía capaz de sostener vida en ausencia de luz solar. Alrededor de esos respiraderos, los investigadores han observado un ecosistema sorprendentemente rico: gambas, anémonas, langostas y otros organismos adaptados a un ambiente extremo donde la quimiosíntesis, y no la fotosíntesis, es la base de la cadena alimenticia.

Para la comunidad científica, este hallazgo es mucho más que una rareza geológica. Representa una “ventana” a las condiciones que pudieron dar origen a la vida en nuestro planeta. Según numerosos modelos, los primeros organismos habrían surgido en entornos similares, en los que el calor, la presión y la química del subsuelo habrían favorecido las reacciones necesarias para la aparición de moléculas complejas.

Además, el descubrimiento obliga a replantear el papel del hidrógeno como motor energético en el océano profundo. Hasta ahora se pensaba que su liberación estaba asociada sobre todo a dorsales oceánicas muy activas. La existencia de un sistema como el Kunlun demuestra que hay otras fuentes de este gas y que podrían existir muchos más “respiraderos” de vida escondidos bajo las aguas.

El hallazgo también alimenta las expectativas de la astrobiología. Si la vida puede prosperar en entornos sin luz solar, alimentada únicamente por reacciones químicas, entonces otros mundos helados de nuestro Sistema Solar —como Europa, luna de Júpiter, o Encélado, luna de Saturno— podrían albergar ecosistemas parecidos bajo sus capas de hielo.

Quedan abiertas numerosas preguntas: ¿cuánto tiempo lleva activo este sistema? ¿Qué especies exactas lo habitan? ¿Cuánta energía fluye realmente a través de sus respiraderos? Las respuestas llegarán a medida que avancen los estudios. De momento, el Kunlun se ha convertido en un recordatorio de que, incluso en el siglo XXI, el fondo del océano sigue siendo un territorio casi inexplorado, capaz de ofrecernos pistas sobre el pasado más remoto de la vida… y sobre su posible futuro más allá de la Tierra.